La Lavandera

Va por la calle con andar ligero,

moviendo el busto en equilibrio airoso;

en la cabeza, el peso fatigoso

de enorme lío atado con esmero.

 

Cual si fuese la nuca fino acero,

y sus muslos macizos, roble añoso,

ni el cansancio la rinde, ni el fragoso

caminillo que baja al lavadero.

 

Al despuntar el alba está sonriente

con las piernas desnudas entre el río

restregando la ropa en la corriente

 

que retrata el azul, las verdes frondas,

y va arrastrando en tímido desvío

la espuma del jabón sobre sus ondas.

 

Jenaro Cardona

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~ por almengor en septiembre 11, 2008.

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