El poró y el higuerón

Una leve semilla

cayó al pie de un poró,

y la planta sencilla

en la caída no paró atención.

Pero admiróse cuando

comenzaba a asomar

un brote que , trepando,

dulcemente al poró vino a abrazar.

Caricia parecía

llena de suavidad;

y el poró le decía:

“Pobre plantita, apóyate más, más”.

Poco después, lozana

planta aquel brote fue.

¡Cuán hermosa y ufana

abrazada al poró se vió crecer!

Y cuanyo más crecía,

más fuerte, mucho más

al árbol oprimía…

¡Aquello no era amor, era crueldad!

La cruel planta esbelta

parecía feliz.

Le dijo el árbol: “Suelta,

no me maltrates con tu abrazo así”.

Mas fue vano el lamento

del piadoso poró:

cada día el tormento

del abrazo fatal era mator.

Árbol antes frondoso,

ahora seco está;

ahora otro orgulloso

se levanta pujante en su lugar.

Es la cruel historia

del soberbio higuerón

que hoy día pompa y gloria

no recuerda a su humilde bienhechor.

¡Cuán dulce, cuán hermosa

virtud es la piedad!

¡Mas qué ruin y monstruosa

la ingratitud levántase a la par!

Napoleón Quesada

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~ por almengor en septiembre 11, 2008.

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